lunes, 25 de febrero de 2008

Tarde lluviosa kofrade

La tarde de sábado era de Cuaresma en Mondragón. El ruido de la lluvia hacía temblar de jindama al Cristo del Cerro y Pasión gritaba, en vez de "quién me presta una escalera", "quien me deja un chubaskero". Había menos luz que en la vuelta de La Mortaja. En un pisito de la cuarta planta de un bloque en la Hermandad del Trabajo, situado frente a una mezkita hecha en los bajos de un garage, salía humo por la ventana. ¿Un incendio? ¿Un cortocircuito? ¿Se ha ido la leche? No. Es un muchachito con 31 primaveras que, como se aburría con el chaparrón, se preparó una "Kofrade Session"... Quemó 4 pastillitas de carbón con incienso de los 3 Reyes, formando una nube como la del puesto de calentitos del Puente de Triana, a lo que su madre le gritó "Mañana ya está quitando y lavando las cortinas del salón que las estás poniendo negras del humo"... El muchachito no se inmutó. Es más, puso en su deuvedé la entrada de su cofradía que sólo duraba 4 hroas y media. Puso el televisor en modo Cine y con sonido Sourround, lo que traducido significa que las figuritas de porcelana del mueble temablaban de lo alto que estaba el volumen... El muchachito disfrutaba del video kofrade con sus babuchas de paño de cuadros de Calzados Bolaños, con unas pelotillas como balones de Nivea, un pijamita de franela de tejidos El Dragon Volador (los chinos) y con la peluca levantá tras haberse pegao 2 horas de siesta con el MP3 escuchando marchas... El kofrade es así de chungo. Por delante, un café y dos torrijas para endulzar el video y el incienso. A él no le importa el qué dirán los vecinos, es más, tiene asumido que los vecinos lo tienen clasificado bajo tres características claras: peinamadre, pajillero y tonto de capirote. A él le da igual, ha nacido con un tiro gordo y morirá con ese tiro gordo, eso no tiene curación... Mientras continua el deuvedé, abre el correo electrónico del ordenador para ordenar sus correos kofrades: listas de acolitos, fechas de cultos, fotos de virguenes, archivos de marchas, etc... Su madre tose en la cocina, medio asfixiá por el incienso que cada vez forma más humerío... pero él le sigue echando más cucharadas, hasta que un grito materno le hace apagar el carbón y sacar al poyete de la ventana el incensario con forma de chimenea de la Cartuja. Tras ese grito, su madre empieza un rosario de monerías hacia su hijo, entre las que resltan palabras como "tonto, gilón, jirbanao, vas a acabar mal", etc... A él le da igual, porque es feliz así. Afuera la lluvia. Adentro ambiente kofrade. No necesita nada más. Más tarde Canal 47 hará una labor de caridad con este muchachito. Así es una tarde lluviosa para el kofrade...

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